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Periodista freelance, especializada en ciencia y salud, Núria Jar moderó el debate de la Fundación Dr. Antoni Esteve sobre la ciencia impaciente durante la COVID-19. Colabora con El Matí de Catalunya Ràdio, Planta Baixa de TV3, la agencia SINC y Muy Interesante. Además, es codirectora de los podcasts de Revista 5W y coordinadora del taller de radio del máster de Comunicación Científica, Médica y Ambiental de la BSM-UPF. Acaba de lanzar la audioserie Las científicas del coronavirus, gracias a una beca de National Geographic.


 

¿Qué papel ha jugado y está jugando el periodismo científico durante esta pandemia?
Creo que esta pandemia ha puesto de manifiesto la importancia del periodismo para entender el mundo. La audiencia de muchos medios de comunicación ha crecido más que nunca, porque la gente necesitaba saber qué estaba pasando. Considero que esta situación también ha servido para reivindicar el periodismo especializado en ciencia y salud, clave para descomponer la información realmente relevante de la paja y ofrecer contexto.

¿Ha salido reforzada la ciencia y, por consiguiente, el periodismo científico, tras la enorme confusión que reinó durante los primeros meses de la pandemia?
Considero que la ciencia sí sale reforzada. Los investigadores han desarrollado vacunas en cuestión de meses, la gran esperanza de esta pandemia. También es cierto que hemos visto malas prácticas, como la exageración de resultados de muchos fármacos para tratar la covid-19. Pero, en general, creo que la ciencia sale más reforzada que perjudicada. Los científicos han demostrado que son clave para salir de esta crisis sanitaria.

¿Son las fake news el enemigo más importante a batir en situaciones de emergencia como éstas?
En una emergencia muchas personas tienen miedo. Este sentimiento es peligroso, porque paraliza y nos puede hacer tomar decisiones equivocadas. Ahí las fake news ya se encuentran con medio camino andado. En una pandemia el comportamiento individual tiene consecuencias sobre el comportamiento colectivo. Por lo tanto, las fake news son una amenaza no solo para quien se las cree, sino para todo el mundo.

Del debate del pasado 1 de diciembre, ¿qué titulares extraerías?
En mi libreta me apunté muchos: poca colaboración entre centros que impulsaban investigaciones similares, el peer review se está haciendo en las redes sociales, debemos guiar y acompañar el proceso de la duda en las vacunas, y la ciencia ha caído de su pedestal. A pesar de que científicos y periodistas ocupamos lugares distintos, estuvimos de acuerdo en muchas cuestiones, como las anteriores.

Los medios de comunicación recurren cada día a expertos y expertas en directo para contrastar la situación de la pandemia. ¿Cómo calificarías la labor que ha realizado la comunidad científica durante estos meses?
Siempre hay excepciones, pero, en general, la comunidad científica se ha volcado a explicar esta pandemia. Además de pasarse horas incontables en el laboratorio, los investigadores también han respondido las dudas de los periodistas que buscaban fuentes de información fiables. De todas formas, la comunicación es inseparable de la ciencia. Si uno no comunica, no existe.

Acabas de estrenar con la agencia SINC un podcast sobre las científicas del coronavirus. ¿Crees que esta crisis sanitaria ha ayudado a visibilizar a las mujeres científicas?
Los datos preliminares sobre el impacto de la pandemia en las mujeres investigadoras muestran lo contrario. Solo uno de cada tres autores que han publicado artículos científicos relacionados con la covid-19 son mujeres. Además, solo uno de cada tres expertos en los medios de comunicación son mujeres. Las científicas han notado los perjuicios de esta crisis sanitaria desde el inicio, en especial durante el confinamiento. Seguro que todo esto tendrá consecuencias sobre sus carreras. Por eso es tan importante registrar estos datos para luego ofrecer soluciones que corrijan la acentuación de la brecha de género.


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