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Los sistemas para obtener y mostrar información de la covid-19 no han estado tan bien desarrollados como sería deseable

CARME BORRELL | Artículo original

La vigilancia epidemiológica es la recogida sistemática, el análisis y la interpretación de datos de salud necesarios para la planificación, la implementación y la evaluación de políticas de salud pública, combinadas con la difusión oportuna de estos datos. Por lo tanto, para vigilar un problema de salud es necesario disponer de datos fiables a lo largo del tiempo, del territorio y en diferentes grupos de población. En la epidemia de la covid-19, que ha crecido de forma muy rápida, los sistemas para obtener y mostrar información, llamados sistemas de información en salud, no han sido tan bien desarrollados como sería deseable. Hay que recordar que los servicios de salud pública, responsables de la prevención de la salud y la enfermedad, han sido poco financiados desde hace muchos años. Y una de las consecuencias de esta poca financiación es la debilidad de los sistemas de información.

Estas últimas semanas a menudo hemos visto un baile de cifras respecto a las personas enfermas o personas muertas por la covid-19. Y esto sucede, en buena parte, por esta debilidad de los sistemas de información. Pondremos algunos ejemplos. Para conocer el número de personas enfermas, los servicios de salud pública recogen información de diferentes fuentes: los laboratorios que realizan pruebas diagnósticas de la enfermedad, los hospitales o los centros de atención primaria, entre otras. Toda esta información se debe tratar de forma conjunta con el fin de confeccionar una base de datos que no contenga casos duplicados y que recoja el máximo de información disponible de cada persona enferma. Además, los servicios de salud pública deben ponerse en contacto con las personas que han tenido la covid-19, hacerles un encuesta para conocer las características de la enfermedad y, si es necesario, dar recomendaciones de aislamiento, y al mismo tiempo saber las personas con las que han estado en contacto. Si no se dispone de sistemas de información potentes, con la ayuda de las aplicaciones informáticas necesarias, es muy difícil que la estadística de personas enfermas y sus contactos sea precisa.

Otro ejemplo es el de las personas fallecidas por la enfermedad. Dado que el registro de defunciones no ha estado activo durante estos últimos meses debido a la crisis, la información de la mortalidad se ha recogido de otras fuentes. Una de ellas son los datos de los entierros provistos por las funerarias. Estos datos no disponen de la causa de fallecimiento, o sea, no se sabe si la persona ha muerto porcovid-19 o por otra enfermedad, pero sí que permiten comparar el número de personas fallecidas actuales con el número esperado teniendo en cuenta las datos de los años anteriores. Esta información ha permitido conocer que en Barcelona el exceso de defunciones durante los meses de marzo, abril y mayo de 2020 ha sido de 3.360. Otra fuente para obtener la mortalidad son los casos declarados por los centros sanitarios de personas fallecidas que tenían la covid-19, pero esta declaración no tiene en cuenta las personas que se mueren fuera de los centros. Además, a menudo los datos se disponen al cabo de unos días del fallecimiento y, por tanto, las cifras irán cambiando a medida que las defunciones se vayan cargando en la base de datos.

En el caso de Barcelona, ​​para vigilar la epidemia de la covid-19 disponemos de un sitio web creado por la Agència de Salut Pública de Barcelona que nos permite tener información día a día sobre el alcance de la epidemia en los residentes en la ciudad. Este sitio web se nutre de la información sobre personas enfermas provista por el departamento de Salut de la Generalitat de Catalunya y por el Institut Català de la Salut. También presenta información del exceso de defunciones calculado a partir de los datos de los entierros. Estas fuentes de información permiten conocer la distribución de la enfermedad en la ciudad por grupos de edad y sexo, por barrios y áreas más pequeñas y también por nivel socioeconómico. Pero las cifras exactas pueden diferir de las obtenidas de otras fuentes. Por lo tanto, cuando se muestran cifras, es muy importante entender cuál es su origen, cuál es la población estudiada, cada cuándo y con qué retraso se actualizan los datos y cómo se han calculado cada uno de los indicadores que se presentan. Sin tener en cuenta estos aspectos, será muy difícil poder interpretar la información.

Una de las enseñanzas de esta epidemia es que hay que fortalecer la salud pública tanto para fomentar la prevención de la salud como para mejorar la vigilancia de las enfermedades. Y este fortalecimiento pasa por aumentar el presupuesto que se dedica a ella.

*Doctora en salud pública. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras.