SALVADOR MACIP

Hablaba recientemente con una de mis estudiantes de doctorado que había ido a una escuela de secundaria a dar una charla. En mi departamento hemos iniciado un programa para que los investigadores salgan a explicar qué hacen, y ella había sido una de las primeras en apuntarse. Como miembro del comité organizador de las actividades, me encontré con que muchos de mis compañeros tenían ganas de divulgar, pero no sabían cómo ponerse. Y, del mismo modo, muchos centros querían científicos que les hablaran de temas de actualidad, pero no sabían dónde buscarlos. Imagino que debe de pasar lo mismo en otros lugares: a pesar de que existe una oferta y una demanda, la falta de tradición hace que se pierdan oportunidades.

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