El precio es elevado y los tratamientos largos y por lo tanto generan situaciones de estrés y angustia

CARME BORRELL | Artículo original

La Encuesta de Fecundidad de España de 2018 puso en evidencia que el 88% de las mujeres entre 18 y 30 años no han tenido ningún hijo o hija. La edad media de la primera maternidad es a los 32. A lo largo de los años la fecundidad ha disminuido y entre los motivos principales de este hecho hay que señalar las condiciones de vida, como el paro elevado en las personas jóvenes, la falta de un apoyo real a la conciliación entre la vida familiar y laboral, el trabajo precario o el difícil acceso a la vivienda, causas que hacen difícil sacar adelante el proyecto reproductivo.

Por otra parte hay que tener en cuenta que hay parejas que tienen dificultades biológicas para poder tener hijos (alrededor de 1 de cada 5), ​​lo que aumenta a medida que la edad de las mujeres es mayor. También es importante el cambio en las unidades de convivencia de nuestra sociedad que hace que haya, cada vez más, mujeres solas o mujeres con pareja femenina que quieran tener descendencia.

Por todo ello, las técnicas de reproducción humana asistida, sobre todo la fecundación in vitro y la inseminación artificial, han experimentado una demanda creciente. El último informe sobre estas técnicas, referido al año 2016, pone en evidencia que un 8% de los nacimientos (37.503) se consiguieron mediante estas técnicas. Sobre todo se utiliza la fecundación in vitro y en mujeres mayores de 35 años. Es importante tener en cuenta que el porcentaje de eficacia de las técnicas es bajo, fluctuando entre un 10% y un 38,4% según la técnica concreta en la fecundación in vitro y alrededor del 12% en la inseminación artificial. Por lo tanto, la reproducción asistida es dificultosa para las mujeres, ya que requiere de tiempo y un alto coste económico.

Cabe señalar que la legislación vigente sobre reproducción asistida es de 2006 y el Estado español es uno de los países líderes en este tema. En 2015 una resolución del Parlament de Catalunya sobre el sistema público de salud instaba a garantizar los tratamientos de reproducción asistida a las mujeres con pareja femenina o sin ella y por tanto, ampliaba la cartera de servicios que el PP había recortado el año 2013. Pero hoy en día, estas técnicas las proveen fundamentalmente los centros privados.

Así, el informe citado muestra que 209 de los 291 centros son privados (71,8%), y en Catalunya la cifra se eleva a un 77%. Si tenemos en cuenta que los precios son elevados (entre 5.000 y 10.000 euros para la fecundación in vitro y entre 500 y 1.000 Euros por la inseminación), está claro que existe una barrera económica para acceder a estos tratamientos. Además, los centros públicos que hacen fecundación in vitro son pocos y por lo tanto las listas de espera son muy largas.

Todos estos datos muestran las dificultades que existen para poder alcanzar estos tratamientos, y que una vez la mujer tiene acceso, los tratamientos son largos y por lo tanto generan situaciones de estrés y angustia. Habrá que seguir avanzando para poder facilitar el acceso real a la reproducción a toda la población y ayudar a las mujeres que son beneficiarias.

*Doctora. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras. Experta en salud pública de la Agència de Salut Pública de Barcelona.