GONZALO CASINO / @gonzalocasino / gcasino@escepticemia.com / www.escepticemia.com

Sobre cómo las tecnologías digitales están transformando la información de salud

Los principales problemas con la información de salud ya no son la escasez y la dificultad de acceso. Lo eran hace apenas dos décadas, pero en este breve tiempo las tecnologías digitales han transformado el ecosistema informativo. Los problemas de ahora tienen que ver más con la abundancia, la saturación, la bidireccionalidad, la credibilidad, la proliferación de mensajes falsos y, sobre todo, la capacidad de filtrar y asimilar la información. Probablemente sean preferibles estos problemas a los derivados de la carestía. Pero estas nuevas dificultades tampoco afectan a todo el mundo por igual: hay una brecha digital, con ramificaciones socioeconómicas, que condiciona el acceso a la información y su interpretación. La socióloga Belén Barreiro, en su ensayo La sociedad que seremos, dividía a los ciudadanos en digitales-acomodados, digitales-empobrecidos, analógicos-acomodados y analógicos-empobrecidos, perfilando así cuatro grupos con pautas diferentes de consumo de la información y distinta capacidad de usarla en beneficio de la propia salud.

El acceso a la información de salud ha dado un vuelco radical con Internet. Nunca como ahora ha habido tan buena información de salud al alcance de la mano y, a la vez, tanta basura informativa. No es fácil saber si ahora circulan más o menos falsedades que en otros tiempos, pero nunca como ahora ha sido tan fácil elegir mal y equivocarse con el menú informativo, como ocurre también con el menú alimentario. Esto se debe en parte a la sobreabundancia de información, pero también a la falta de filtros en muchos casos. Los médicos y otros profesionales sanitarios siguen siendo un filtro fundamental y el canal preferente para informarse sobre salud, según el estudio Los ciudadanos ante la e-Sanidad, realizado en 2015 por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Pero este estudio muestra también que el 60,5% de los ciudadanos usa Internet para informarse sobre salud, mientras que solo la mitad (53,8%) recurre ya a los medios de comunicación, que son el otro gran filtro de la información.

El periodismo sigue teniendo más credibilidad que Internet en su conjunto, pero el panorama no es alentador. Los periodistas de salud tienen ahora más recursos para hacer buen periodismo, y de hecho nunca como ahora ha habido tan buenos ejemplos, pero el nivel de exigencia también ha aumentado, pues la población está más informada y tiene más oferta informativa y más posibilidades de contrastar. Además, hay que tener en cuenta que la revolución digital ha transformado y precarizado la profesión y las empresas periodísticas. El periodismo ha perdido el monopolio de la intermediación informativa, a la par que han cobrado mayor protagonismo otros agentes, desde los médicos e investigadores hasta los comunicadores más o menos profesionales, que informan directamente al público. El resultado ha sido una transformación del ecosistema de la información biomédica en el que el filtro del periodismo ha ido perdiendo relevancia.

En los medios de comunicación españoles hay ahora menos periodistas especializados en salud y menos espacio para este tipo de información, según constata el estudio Cómo las tecnologías digitales están influyendo en la información de salud, coordinado por Carlos Cachán, de la Universidad Nebrija. Esta investigación, que ha analizado de forma cuantitativa y cualitativa los acontecimientos, las fuentes y las rutinas de los profesionales de la información, constata sin embargo que la salud es uno de los asuntos informativos de mayor interés y complejidad, que requiere periodistas especializados y con experiencia. Algunos de los males y deficiencias de la información periodística de salud tienen que ver con esta discordancia entre la demanda de social de periodistas expertos, capaces de filtrar la información y darle significado, y la mengua de recursos para este periodismo especializado en los medios de comunicación.


Autor
Gonzalo Casino es periodista científico, doctor en medicina y profesor de periodismo en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Ha sido coordinador de las páginas de salud del diario El País durante una década y director editorial de Ediciones Doyma/Elsevier. Publica el blog Escepticemia desde 1999.

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Columna patrocinada por IntraMed y la Fundación Dr. Antoni Esteve