La respuesta debe empezar por explicar que existen tres factores que establecen las limitaciones: la genética, el entrenamiento y el ambiente

AGNÈS GRUART | Artículo original

Esa es la gran pregunta. Pero para responderla necesitamos definir a qué nos referimos cuando hablamos de capacidad intelectual. Sería la capacidad que tiene cada persona para tomar decisiones, pensar y aprender tanto una actividad motora como un concepto. Una vez clara esta cuestión, la respuesta a cuál es el límite de tu capacidad intelectual o la de cualquiera debe empezar por decir que hay tres factores que establecen esos límites.

El primero sería la capacidad intelectual que te viene dada por tu genética, por el genoma que has heredado de tus antepasados. Esa carga genética es diferente en cada persona. Después habría una segunda parte que es el entrenamiento, el ejercitarse en la capacidad intelectual. Y el tercero es el ambiente en el que una persona vive y que puede permitirle o no desarrollar más o menos tanto su capacidad innata como el entrenamiento y la educación. Es decir, tú puedes tener una enorme capacidad para aprender chino pero si jamás en tu vida te exponen a esa lengua, no la aprenderás.

Una vez que tenemos claro que esos son los tres límites hay que explicar también que la combinación de ellos es lo que hará mayor o menor tu capacidad intelectual. Por ejemplo, puede haber alguien con no mucha capacidad innata pero que esté decidida a ampliar mucho su horizonte intelectual, lo que debe hacer es mucho entrenamiento. Quizá esa sea la clave porque, de hecho, todos los deportistas, músicos o a cualquiera que imaginemos en una tarea en la que es muy bueno, lo es porque se entrena mucho, al margen de si tenía de partida una gran capacidad innata, es decir solo porque tengan predisposición, no lo van a conseguir. Pero también hay que tener claro que el desarrollo de algunas capacidades solo con entrenamiento a veces es complicado y puede ser que no permita llegar a un grado enorme de excelencia aunque sí mejorar muchísimo. También es muy importante considerar el ambiente, seguro que se te ocurren nombres de personas que resaltan en algunos aspectos simplemente porque están en un ambiente muy propicio.

Hay otro aspecto relacionado con la inteligencia que es fundamental a la hora de ver la capacidad de una persona, es la toma de decisiones. Esto quiere decir que también hablamos de inteligencia o capacidad intelectual en aquella vertiente en la que una persona tomaría una determinada decisión de entre todas las que pueda tomar. Aquí no estaríamos mejorando una habilidad sino que sería la persona inteligente en el sentido de que toma la mejor decisión. Podemos ver personas casi iletradas, por ejemplo alguien que cuida un rebaño y que toma muy buenas decisiones en relación a conseguir que este rebaño vaya para delante, esto sería un comportamiento claramente inteligente aunque esa persona podría obtener malos resultados en una prueba que midiera otro tipo de capacidades intelectuales.

Así que resumiendo, sí existe un límite a la capacidad intelectual porque genéticamente lo tenemos. Por ejemplo, tú podrías llegar a hablar muy bien un idioma porque estuvieras expuesta a él y te entrenaras muchísimo pero ser incapaz de alcanzar el nivel fonético de los que son del lugar o incluso desde el punto de vista motor, hay movimientos que alguien podría no conseguir hacer. También hay que tener claro que si una persona trabaja duro puede acortar, incluso acortar muchísimo, esas limitaciones. Durante mucho tiempo parecía que con la educación se podía conseguir todo y eso no es totalmente cierto. En conclusión, hay límites pero también hay una gran variabilidad y si uno trabaja y no hay una enfermedad o una lesión, puede llegar a conseguir muchísimo. 


Agnès Gruart es catedrática de Fisiología. Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.


Pregunta realizada por email por Valeria del Bono


Coordinación y redacción: Victoria Toro


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