Cuando se secuenció el genoma completo de la especie ya extinguida se vio que, entre las poblaciones actuales no africanas, entre el 1% y el 4% del genoma nuclear proviene de los neandertales

ANA B. MARÍN-ARROYO | Artículo original

Los estudios desarrollados en los últimos años y que han podido llevarse a cabo gracias a las nuevas técnicas de computación han permitido a los investigadores obtener enormes cantidades de datos genéticos que demuestran que Homo sapiens, nuestra especie, y Homo neandertalensis se entrecruzaron más que lo que se había supuesto anteriormente. De hecho, la magnitud de estos cruces ha llevado a algunos investigadores a cuestionar el viejo dicho de que neandertales y sapiens son especies separadas.

Los primeros estudios genéticos de poblaciones actuales, basados en el genoma mitocondrial, relativamente reducido y de transmisión exclusiva por vía materna, parecían mostrar que no teníamos rastros genéticos de los neandertales. Pero cuando se secuenció el genoma neandertal completo, a partir de muestras de restos esqueléticos localizados en diferentes yacimientos de Europa, se vio que, entre las poblaciones actuales no africanas, entre el 1% y el 4% del genoma nuclear proviene de los neandertales. Eso fue una revolución; primero, porque se secuenció el genoma de una especie humana ya extinguida y, segundo, porque lo que nos decía el resultado es que nos habíamos cruzado con los neandertales y que habíamos tenido descendencia fértil. Estos hallazgos supusieron tener que dar un giro a muchos aspectos que dábamos por sentados en el mundo de la paleoantropología y la evolución humana.

Sabemos que esa posible primera hibridación pudo producirse en Oriente Próximo entre hace 120.000 y 100.000 años. En los yacimientos del monte Carmelo de Israel se han encontrado esqueletos de los que fueron posiblemente los primeros sapiens que salieron de África y sabemos que ahí se cruzaron con los neandertales. En 2016 se descubrió que los neandertales se habían cruzado con sapiens varias veces y con una nueve especie humana hasta entonces desconocida, los denisovanos, al menos una vez. Los denisovanos se identificaron en una cueva de Siberia llamada Denisova, a partir del ADN extraído en un par de dientes y un hueso de una falange de una mano. Vivieron entre hace un millón y 40.000 años en territorios también ocupados por los sapiens y neandertales y su existencia no fue descubierta hasta 2010.

Sobre el concepto de especie, la noción biológica que manejamos actualmente fue definida en 1942 por Ernst Mayr un biólogo evolutivo teórico de la Universidad de Harvard. El aislamiento reproductivo es la clave para entender cómo se forman las nuevas especies. Existen muchos tipos de barreras que pueden dividir a una población en dos grupos diferentes. Esos factores de división pueden ser geográficos, morfológicos e incluso conductuales. Si después del aislamiento los miembros de las poblaciones previamente separadas se vuelven a encontrar y no pueden producir descendencia viable, entonces se considera que esas dos poblaciones constituyen dos especies diferentes.

Lo que ocurre con estos nuevos descubrimientos de la mezcla entre neandertales y sapiens es que han obligado a replantearse el concepto anterior de especie cuando hablamos de poblaciones fósiles, y lo mismo está ocurriendo con otras especies, tanto animales como vegetales. Los recientes estudios en genética de poblaciones indican que para que dos poblaciones humanas sean reproductivamente incompatibles, es decir, que produzcan descendencia estéril, tiene que haber transcurrido más de un millón de años desde su separación. Y hoy en día los resultados genéticos nos dicen que esa separación en el linaje evolutivo entre neandertales y sapiens ocurrió hace menos del millón de años. En 2017 se estimó que pudo ser entre hace 760.000 y hace 550.000 años, lo que posibilitó que al volverse a encontrar los neandertales de Eurasia y sapiens que habían evolucionado independientemente en África pudieran tener descendencia fértil, como hemos visto que realmente ocurrió y no solo una vez sino más veces.

Por ello, hoy en día, algunos investigadores proponen que neandertales y sapiens se consideren dos subespecies de una única especie humana, es decir, que se denomine de nuevo a los primeros Homo sapiens neandertalensis, un término abandonado hace algunas décadas.


Ana B. Marín-Arroyo es doctora en Prehistoria y profesora titular de la Universidad de Cantabria. Su área de investigación está centrada en la desaparición de los neandertales.


Pregunta enviada vía email por Francisco Álvarez


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