La APS necesita cambios profundos porque ha ido perdiendo peso y presupuesto durante años

CARME BORRELL | Artículo original

En el 2018 se cumplen 40 años de la declaración de Alma-Ata sobre la atención primaria de salud (APS). Aquel consenso internacional la definía como una atención sanitaria esencial que forma una parte integral tanto del sistema sanitario del país como del desarrollo social y económico de la comunidad. La reciente Conferencia Global sobre Atención Primaria de Salud ha declarado que la APS y la salud pública son las aproximaciones más efectivas para promover la salud física y mental de la población. De hecho, numerosos trabajos científicos demuestran que países con una fuerte atención primaria tienen mejores indicadores de salud y menores desigualdades.

Clave para la sociedad

La APS es la puerta de entrada a los servicios de salud; por lo tanto, todas las personas deben tener su centro de atención primaria y profesionales de referencia a los que dirigirse. Para poder entender la importancia de la APS hay que ver sus atributos, que definió la doctora Barbara Starfield: debe ser accesible a toda la población; conformar el primer contacto con los servicios de salud y garantizar la longitudinalidad, lo que significa una relación a largo plazo con las personas pacientes. Pero también ser integral, identificando todos los problemas de salud de las personas para dar respuesta y ofreciendo, si es necesario, coordinación con otros servicios, como por ejemplo la atención social, el sistema educativo, etcétera. Y otros atributos importantes son también la competencia cultural y la orientación comunitaria que incluye la prevención.

La reforma de la atención primaria de los años 80 del siglo pasado, confirmada por la ley general de sanidad de 1986, supuso un gran cambio tanto en la organización del sistema sanitario como en la APS, que se situaba en el centro del sistema sanitario público, y toda la población pasó a tener un centro de APS y profesionales de referencia. Pero a lo largo de los años, la APS ha ido perdiendo peso y, sobre todo, presupuesto. En este sentido hay que señalar que la ‘Estadística del Gasto Sanitario Público’ del Ministerio de Sanidad muestra cómo el gasto en APS en Catalunya pasó del 16,3% del total del gasto en salud en el 2005 al 14,4% en el 2010 y al 13,2% en el 2016, porcentaje que es inferior al de todo el Estado (el 14,3% en el 2016). La cifra está muy lejos del 20%-25% que debería destinarse a la atención primaria. Por otra parte, no hay que perder de vista que el gasto público en salud per cápita en Catalunya disminuyó del 2010 al 2013, para luego aumentar ligeramente (1.359 euros por habitante en el 2016).

Diferentes colectivos y expertos denuncian el agotamiento del sistema actual de la APS, debido a la pérdida de su centralidad dentro del sistema de salud y la falta de presupuesto, con la correspondiente reducción de funciones, profesionales y la precarización del trabajo.

La Marea Blanca de Catalunya señala ejes de cambio que habría que desplegar para lograr un sistema sanitario verdaderamente ‘primarista’. Entre ellos, el aumento de la financiación destinada a la APS, el replanteamiento del dibujo actual, ya que la atención hospitalaria está sobredimensionada, y por lo tanto es un modelo centrado solo en la enfermedad, y dar a los equipos de primaria el poder de atender todos los problemas de salud que son frecuentes y para los que disponen de experiencia y recursos, incluyendo la salud comunitaria. Igualmente, encuentran clave reforzar los recursos humanos de los equipos y reducir la precariedad laboral, así como una reorganización eficiente, que incluye dejar de crear dispositivos complementarios que fragmentan la atención a las personas y están vaciando la APS de funciones y de profesionales (como la atención a la cronicidadatención domiciliaria….) al mismo tiempo, se llama el fomento de una nueva participación ciudadana apoderada y democrática, instrumento imprescindible para mejorar la transparencia, calidad, eficiencia y gobernanza del sistema de salud.

 

Un experto como el doctor Amando Martín Zurro señala cambios importantes que debe sufrir el sistema de salud, en el orden legislativo, la reorganización del funcionamiento del sistema sanitario y de la APS, la formación y competencia de los profesionales y el desarrollo de la carrera profesional. Según señala, estos cambios necesarios y profundos deberían llegar si se revierte la parálisis política actual, ya que, pese a los sucesivos planes de mejora de la APS a lo largo de los años, no se han producido.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras.