Es necesario dar un paso adelante en la protección de la ciudadanía respecto al humo ambiental del tabaco

CARME BORRELL | Artículo original

La revisión de la ley de adicciones que el Govern de la Generalitat de Catalunya ha empezado a preparar tiene la finalidad de restringir el consumo de tabaco además de actuar sobre otras adicciones. Se está planteando prohibir el tabaco en diversos espacios como el exterior de las paradas de transporte público, los recintos deportivos al aire libre, las terrazas de restauración o los coches privados, entre otros. Y también equiparar el cigarrillo electrónico a las restricciones del tabaco convencional. 

Debemos recordar que el consumo de tabaco produce un aumento de enfermedades y de la mortalidad. En el Estado español hay unas 50.000 muertes al año atribuidas a este consumo. En Catalunya, en el año 2018 el tabaquismo podría haber repuntado ligeramente (fuma una cuarta parte de la población), rompiendo la tendencia a la disminución de los últimos años.

Un artículo reciente en la ‘Revista Española de Salud Pública’, de diversos profesionales destacados, revisa la situación actual del control del tabaquismo y menciona la estrategia de la Organización Mundial de la Salud MPOWER para reducir el consumo de tabaco que se basa en: monitorizar el consumo con instrumentos adecuados; proteger a la ciudadanía de los efectos nocivos del humo de tabaco ambiental aumentando los espacios sin humo; ofrecer ayuda por parte de los profesionales sanitarios respecto al abandono del consumo; advertir del daño que causa el tabaco sobre todo a través de campañas publicitarias, que deberán estar dirigidas también a las personas que tienen más riesgo de aumentar el consumo (los jóvenes, las mujeres y las personas de clase social más desfavorecida); y hacer cumplir las normas publicitarias contra el tabaco incluso en los nuevos medios, como por ejemplo las redes sociales. Además, también es necesario restringir la publicidad de los cigarrillos electrónicos. Y finalmente, aumentar el precio del tabaco: en el Estado español el precio del tabaco es un 15% más bajo que en los países de la Unión Europea.  El aumento del precio reduce el consumo, sobre todo en las personas de clase social más desfavorecida. 

La revisión de la ley de adicciones, precisamente, pone énfasis en la protección frente al humo ambiental del tabaco. Se ha demostrado que este humo afecta a la salud de las personas no fumadores que lo respiran. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer lo ha considerado un carcinógeno, y es uno de los agentes que causa el cáncer laboral a la población que está expuesta al humo. También puede desencadenar enfermedades cardiacas. Las leyes que se aprobaron hace años han ayudado a reducir el humo del tabaco ambiental, sobre todo en espacios cerrados, pero es necesario dar un paso adelante para poder seguir disminuyendo el humo en otros espacios como los que propone la revisión de la ley. Evidentemente esta normativa se debería poder consensuar con todos los sectores implicados, siempre teniendo claro que la salud de la población ha de ser una prioridad (y tres cuartas partes de la población no fuma). Y que la ley debería ir acompañada de otras estrategias que dependen del Estado español o la Unión Europea, como es el aumento del precio del tabaco o un control más estricto de la publicidad. 

*Doctora. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras. Experta en salud pública de la Agència de Salut Pública de Barcelona.