En la situación que vivimos, todo es urgente, pero el sistema se sigue manteniendo ante la presión por obtener respuestas rápidas

PATRICIA BARCIELA | Artículo original

En la situación de crisis sanitaria que vivimos, todo es urgente. Pero el método científico se sigue manteniendo también en este momento de covid con su forma de funcionamiento de siempre: tengo una pregunta, elaboro una hipótesis, diseño un experimento para comprobar mi hipótesis y a partir de los resultados que obtengo, saco una conclusión. Eso son los pasos del método científico. Y, en este momento, también se están manteniendo. Lo que está ocurriendo durante esta crisis es que algunas cosas que ya venían sucediendo desde antes se están remarcando. Por un lado hay sobre todo necesidad y urgencia por tener resultados para responder a múltiples demandas, desde la búsqueda de métodos para diagnóstico, a que los políticos necesitan datos científicos para tomar decisiones más informadas o que hay que investigar cómo conseguir un tratamiento o una vacuna. Es decir, hay presión para conseguir resultados más rápidos. Y sí puede suceder que por obtenerlos más deprisa los científicos, que son personas, actúen de forma que, por ejemplo, en el momento de hacer el diseño experimental podrían haber hecho otro diseño más sofisticado, o que cuando deben extraen las conclusiones a lo mejor, por las prisas, las extraen sin la suficiente reflexión porque necesitarían más tiempo. Es la presión por obtener respuestas rápidas de un sistema, el científico, que es mucho más lento.

Eso se une a que, ya desde hace unos años, en biología y medicina se están utilizando lo que se conoce como preprints. Este sistema de compartir resultados supone que, antes de enviar las publicaciones científicas a las revistas especializadas, se suben a plataformas de consulta totalmente abiertas. Esas publicaciones no han sido todavía revisadas con el sistema habitual de publicación, que consiste en que otros científicos de la misma área de la que trata la evalúan en profundidad para determinar si es correcta o no. En estos servidores abiertos en los que se alojan las puede ver cualquier investigador, cualquier periodista o cualquier persona. El número de publicaciones que se han subido a estas plataformas ha subido de forma exponencial desde que comenzó la pandemia de covid. Eso por un lado es estupendo porque te permite poner tu artículo al alcance de toda la comunidad, da una gran transparencia a la labor científica y produce mucho intercambio de opiniones. Pero a la vez, también tiene el problema de que puede ocurrir que los resultados que muestran esos artículos se utilicen como resultados definitivos cuando aún no lo son. Y ha pasado con algunos de ellos a los que se ha dado mucha difusión cuando se trataba incluso de resultados controvertidos que estaban siendo rebatidos desde la propia ciencia.

Esto hace necesario que trabajemos en una cultura que haga que todos entendamos que eso que se publica de forma abierta son solo resultados provisionales que nos sirven para ir dando pasos pero que hay que tomar con cierta prudencia.
 

Juntándolo todo, el auge de las publicaciones preprint y las prisas por tener resultados, da la sensación de que todo va más rápido, como si el método científico hubiera acortado sus tiempos. Pero aunque tengamos la urgencia de los resultados, debemos seguir cuidando mucho cómo se hace el diseño experimental, cómo se hacen las reflexiones y cómo se extraen las conclusiones porque quizá sea más peligroso tener resultados equivocados y manejarnos con ellos que no tenerlos.

Es una situación a la que nunca nos habíamos enfrentado. Pero tenemos que tener en cuenta que el método científico no ha cambiado, lo que sí ha cambiado es la forma en la que se publica y la forma en la que la comunidad científica se comunica entre ella.


Patricia Barciela es doctora en biología y directora técnica de Domus, el museo científico de A Coruña.


Pregunta enviada vía email por Leoncio Edison Corilla Juscamaita


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