Se suele pensar en mejoras sociales cuando hay más féminas en estos grupos

EULALIA PÉREZ SEDEÑO | Artículo original

A veces sí varían los objetivos de las investigaciones cuando hay más mujeres, y a veces no. Pero ocurre así no porque sean mujeres sino porque los objetivos de las investigaciones de un equipo científico son diferentes si las mujeres que forman parte de ellos tienen cierta sensibilidad hacia determinados problemas. Eso se observa muy bien en esas disciplinas en las que, cuando se ha producido una entrada importante de mujeres, sí han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, en medicina, con la entrada masiva de mujeres se descubrió que muchos ensayos clínicos no las tenían en cuenta, se hacían exclusivamente con hombres. También se observó que para determinadas enfermedades se había descrito solo cómo cursaban en los hombres porque se pensaba que las mujeres somos iguales en todo excepto en el aparato reproductivo, y no se habían tenido en cuenta diferencias biológicas como, por ejemplo, que el grosor de las arterias es diferente en mujeres y hombres, etc… En estos casos, el acceso masivo de mujeres a los equipos de investigación sí ha provocado importantes cambios en la ciencia que se hace.

Otro ejemplo típico es la primatología. Cuando no había mujeres en ese campo, prácticamente lo único que se observaba eran las conductas del macho dominante y además solo se estudiaban especies muy concretas en las que hay esos machos dominantes. Cuando empiezan a entrar mujeres como Jane Goodall, Jeanne Altmann, etc… las investigadoras comienzan a fijarse en otras conductas: en las conductas de las crías, en las de las hembras o en las relaciones que hay entre las crías, entre las hembras o entre las hembras y las crías. Cambia la mirada pero no por el hecho de que sean mujeres las que miran, sino por el hecho de que esas mujeres tienen otras perspectivas y otro tipo de preocupaciones.

Esto se produce en disciplinas a las que yo llamo biosociales, que son las que se suelen utilizar para mantener el carácter subordinado de las mujeres. Pero hay otras áreas, por ejemplo la física, en las que no creo que haya sesgos de género en cuanto a los objetos de investigación. En matemáticas, en principio tampoco pero, por ejemplo, los algoritmos que creamos para determinadas cuestiones, como los que se han desarrollado para la evaluación del profesorado en Estados Unidos; ahí el investigador sí mete sus sesgos de género. O, por ejemplo, en disciplinas en las que aparentemente no pensarías que caben los sesgos de género y en las que por lo tanto no debería influir que haya más o menos mujeres en los equipos, lo que descubres cuando miras con esta perspectiva es que también hay sesgos de género. Un caso muy claro es el de los cinturones de seguridad de los coches que no están pensados para mujeres embarazadas y eso es porque todas las pruebas se hacen con dummies, maniquíes, que simulan hombres.

Así que en respuesta a tu pregunta, sí cambia, pero cuando las mujeres que hay en un equipo tienen esa perspectiva de género o feminista. El hecho de ser mujer no te hace mirar las cosas de otra manera. Lo que te hace mirar de otra forma es pertenecer a una comunidad que tenga esa perspectiva de género o feminista.

En cuanto a los objetivos, ocurre lo mismo, puede ser que la presencia de más mujeres en un equipo signifique que los objetivos sean distintos. Sí está muy bien estudiado que cuando hay más mujeres en los grupos de investigación se suele pensar más en objetivos que supongan mejoras sociales. Pero hay que insistir en que eso no ocurre por el hecho de que sean mujeres sino por la educación que hemos recibido. Seguramente hombres que recibieran la misma educación u hombres feministas o con perspectiva de género también cambiarían los objetivos.

Hay que tener claro que es completamente falso que la ciencia sea neutral o que no tenga influencias. Eso ya se sabe desde hace muchos años. Desde las investigaciones realizadas por el filósofo de la ciencia estadounidense Thomas Kuhn, sabemos que la ciencia es una institución compuesta por personas de carne y hueso y tiene sus prejuicios igual que los tienen otra comunidades. Lo que sucede con la ciencia es que ella sí tiene mecanismos de corrección de estos prejuicios que a veces funcionan y a veces no.


Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos.


Pregunta realizada en Facebook por Gustavo Darias Negrín


Eulalia Pérez Sedeño es profesora de Investigación en Ciencia, Tecnología y Género en el Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía del CSIC y catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia.


Coordinación y redacción: Victoria Toro